El Diario Montañés  
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Vida y Ocio / CULTURA
Música
Dos excepcionales conciertos
El pianista Pedro Casals demostró dominar los grandes retos del clasicismo universal y el barítono Christian Gerhaher interpretó con belleza y sin fisuras el romántico universo de Robert Schumann
El pianista español Pedro Casals, ganador del Xll Concurso de Piano 'Infanta Cristina' y Premio Especial de la Fundación Marcelino Botín, es uno de los grandes artistas españoles con brillante futuro en el mañana muy próximo, a juzgar por el magnifico recital ofrecido este pasado lunes en la sede de Pedrueca de la Botín, dentro de su ciclo de 'Jóvenes Valores'.

Porque como indica Darío Fernández en las 'Notas al programa', se trata de un intérprete con el considerable dominio técnico para abordar tres grandes retos del clasicismo universal. Y es que en efecto lo demostró sobradamente en el inicio de su recital en Pedrueca con la 'Sonata en Si menor' de Haydn, desnuda de todo estereotipo telonero. Hubo en ella gusto y gracia, con contrastes muy definidos en sus movimientos, y brilló la sonrisa del clasicismo vienés.

Después, el segundo cuaderno de la 'Iberia' albeniziana, con la que el gran pianismo español del siglo XX entra por la puerta grande. Aquí hubo seguridad conceptual, claridad expresiva y un color exento de todo pintoresquismo. La 'Rondeña', 'Almería' y 'Triana' sonaron con toda su verdad. Tras la espléndida interpretación de la 'Primera Comunión de la Virgen' de Olivier Messiaen, hubo unos colosales 'Cuadros de una exposición' de Mousorsky, dichos con todo el poderío mecánico y expresivo, con una admirable diversificación tímbrica, y con esa sensación de sensatez que la obra del músico ruso requiere. Fue un fenomenal broche en el día que se celebraba a Santa Cecilia, patrona de la música.

Romanticismo

La anterior cita con la música clásica en Santander había tenido como protagonista al el barítono alemán Christian Gerhaher, que ofreció un recital en el Palacio de Festivales organizado por la Asociación de Amigos del FIS.

Si el romanticismo alcanza su cima poética con Robert Schumann, bien se puede afirmar que el concierto de Gerhaher, dedicado monográficamente a este genial compositor, lo ratificó. Pocas veces al redactar una crónica se tiene la sensación de haber asistido a un evento redondo y sin fisuras en el que nuestro arte ha brillado con toda su verdad.

Sin lugar a dudas el ciclo de canciones, con base en la poesía de Heine, titulado 'Amor de poeta' sea una de las cumbres, sino la más alta, de la producción schumaniana en este género. Con razón Federico Sopeña, el gran conocedor del lied alemán, decía que su audición era todo un baño de belleza. Lo fue el oírselo a esta excepcional voz en la que a la hermosura de su voz, tanto en lo técnico como en lo expresivo, hubo gran pureza en el decir, discerniendo con total acierto la alternancia de tonalidades como en los estados anímicos que reclama esta prodigiosa partitura que por si sola hubiera justificado esta memorable tarde musical, completada con los 'Mirtos', que corresponden a un año torrencialmente lírico en Schumann; con las 'Canciones op.90', sobre los versos de Chamisso, o con las que tienen como base las de Nikolaus Lehnau.

Excepcional voz, que dijo sin juegos de artificio ni gangas efectistas, pero que, además, a sus excelentes cualidades, se unieron las también magníficas del pianista Gerold Huber. Fue un gran Schumann.


Vocento