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SEGUNDO CONCIERTO DEL CICLO
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29 de Abril de 2007
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Pedro Casals durante su recital en el Centro Cultural de
Ibercaja en Huesca. - VÍCTOR IBÁÑEZ
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La cálida
“música del frío”, de la mano de Pedro Casals
El pianista actuó en el Centro Cultural de Ibercaja en Huesca
HUESCA.- El segundo concierto del ciclo
“Un puente hacia el Norte: la música del frío”, organizado por la Obra Social
y Cultural de Ibercaja, tuvo como protagonista a Pedro Casals, un joven
pianista nacido en Madrid, cuya carrera ya no es la de una promesa de la
música española, sino la de una realidad.
Su programa relacionado con la “música del frío” tuvo dos
partes muy diferenciadas: la primera de ellas dedicada a alguna de las obras
más célebres del compositor nórdico F. Grieg y la segunda al polaco F.
Chopin.
Comenzó con la Suite “Holberg”, que se estructura como las
suites barrocas, con diferentes danzas: Preludio, Sarabanda, Gavotta - Músete
- Gavotta, Aria, Rigaudon - Trío. No solo la estructura, sino también el
estilo se asemeja a la música antigua, sobrio, contrapuntístico, sin alardes
virtuosísticos. A través de esta obra apreciamos la técnica depurada del
pianista, consiguiendo una claridad en las voces y un sonido preciso y
elegante. De todas ellas destaca el carácter íntimo del Aria. Siguió con
Piezas Líricas Op 54, de las que interpretó Nocturno y Cortejo de Trolls. La
primera de ellas breve y deliciosa, contrasta claramente con la siguiente,
por el ritmo enérgico, el nerviosismo y la intensidad. Para finalizar la
primera parte interpretó dos piezas de la Suite nº 1 “Peer Gynt”, La mañana,
puramente descriptiva y La gruta del rey de la montaña, oscura, dramática,
más virtuosa e intensa que las anteriores.
En la segunda parte ofreció la Sonata Op. 58 en si m de F.
Chopin (Allegro maestoso, Scherzo: molto vivace, Largo, Presto ma non
troppo), con un comienzo decidido y lleno de energía, un pasaje que se
entrelaza con una melodía apasionada. El Scherzo presenta una tendencia hacia
el clasicismo, mientras que en el Largo vuelve el más puro romanticismo de
Chopin, un movimiento que recuerda a los Nocturnos. La sonata finaliza con un
apoteósico Presto, en el que se pone de manifiesto el poderío técnico y expresivo
del pianista.
Aún pudimos disfrutar un poco más del piano de Pedro
Casals con el Estudio Revolucionario, también de Chopin.
Teresa PUEYO
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